lunes, 7 de junio de 2010

Del Camino del Cid en Guadalajara


En esta sección hablaremos de uno de los grandes activos turísticos en cuanto a recorridos históricos se refiere de todo el norte y este de Castilla: el Camino del Cid.

Esta ruta nació a raíz de la creación del Consorcio Camino del Cid, entidad formada por las Diputaciones Provinciales de Burgos, Soria, Guadalajara, Teruel, Zaragoza, Castellón, Valencia y Alicante. En tiempos de Rodrigo Díaz, el Reino de Castilla llegaba hasta Soria, siendo tierras de frontera el castillo de Gormaz, y toda la ribera soriana del Duero.

Cuando el Cid parte al destierro, deja Castilla por tierras de Soria para adentrarse en dominios musulmanes, esto es, la actual provincia de Guadalajara. Entró el Cid por Miedes de Atienza, para continuar hasta Atienza y su castillo, llegando hasta el Robledo de Corpes. Entre otros emplazamientos, Castillejo de Robledo (Soria) y Robledo de Corpes (Guadalajara) se "disputan" amigablemente el lugar de la famosa "afrenta de Corpes" que aparece en el Cantar. Tras una serie de vicisitudes, vueltas, y revueltas, el Cid llega a Castejón, hoy día llamado Castejón de Henares, donde se sitúa la llamada "casa del Cid", interesante edificio histórico en el municipio.

A imitación del Camino de Santiago, podremos ir sellando un salvoconducto en diversos establecimientos por los que vayamos pasando, lo que hace ameno el Camino y permite una, hasta cierto punto, orgullosa justificación de su realización. En Castejón se deriva un ramal del Camino, ya que desde ahí, Alvar Fáñez de Minaya, caballero principal y sobrino del Cid, se separó de éste y dirigió una algarada que, pasando por Hita, la villa del Arcipreste, llegaría a Guadalajara (la Wad-Al-Hayara musulmana). Alvar Fáñez saqueó el corredor del Henares, y conquistó la ciudad de Guadalajara para los castellanos una fría noche de 1085, consiguiendo con un ardid que le fueran abiertas las puertas de la muralla arriacense. Mientras tanto, Mío Cid, desde Castejón, se encaminó a Anguita, para volver a entrar en Soria por tierras de Medinaceli. Meses después, volvería a internarse en la actual provincia de Guadalajara para recibir apoyo de un conocido principal: Avengalbón, señor musulmán de Molina de Aragón y su castillo. A tenor de los últimos estudios, pareciera ser que el autor del Cantar, al desconocer el nombre del alcaide del castillo de Molina, le puso el nombre de Avengalbón, en recuerdo de otro caudillo árabe de nombre Ibn-Galbun.

En definitiva, la parte del Camino que dicurre por Guadalajara, y el mismo Camino en sí, constituyen una gran oportunidad para revivir nuestra historia, devolvernos a la Reconquista y a la Castilla del siglo XI, y disfrutar de la conquista de Guadalajara por las tropas castellanas de Alvar Fáñez de Minaya.

Pese a ciertas carencias en señalización, hostelería, etc, es importante publicitar esta ruta como gran activo cultural de Guadalajara y de toda Castilla. Camino del Cid: una ruta que nos devuelve a nuestras raíces.

José Manuel Sanz

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